jueves, 16 de diciembre de 2010

ALLAN POE SE OLVIDÓ DE MOODY´S

El suspense que en su día creó Alan Poe, no es el que mantiene a toda España en temerosidad. Es la conocida Agencia de Calificación Moody´s.

De nuevo ha vuelto a dispersar dudas sobre una nueva rebaja de calificación de nuestro país. Podríamos obtener la calificación de A1, junto con Irlanda, Italia y Eslovenia. ¿Y que se debe esta “rebaja” en estos tiempos tan poco propicios?

Según representantes de la Agencia de Calificación, definen a España como vulnerable ante los vencimientos de deuda que debe afrontar en 2011. Si ponemos cifras a estos vencimientos, rondan los 290.000 millones de euros. Cifra nada alentadora. Y si desintegramos las autorías de esta cifra obtenemos que de 170.000 millones de euros corresponden al Gobiernos Central; 90.000 millones al sector financiero y 30.000 millones a las Comunidades.

La analista de la entidad, Kathrin Muehlbronner, publicó que la Agencia sustenta esta rebaja en tres puntos: el primero deriva de la vulnerabilidad de nuestro Estado ante las altas necesidades de financiación en 2011; en segundo lugar, por el cada vez más preocupantes paralelismo opuesto entre la deuda pública y el Producto Interior Bruto; y en tercer lugar, las preocupantes indicaciones sobre la capacidad del Ejecutivo para lograr reformas que saneen las finanzas públicas por el limitado control del Gobierno sobre las finanzas regionales. Aspectos preocupantes sin duda. Pero a pesar de todo, la Agencia no cree que España tenga su solvencia en posible amenaza y espera que el Gobierno no tenga que solicitar inyecciones de liquidez de la Facilidad Europea de Estabilidad Financiera”.

Ante las ampollas que levantaron estas declaraciones por parte de la Agencia, nuestra ministra de Economía, Elena Salgado, declaró en una de sus ruedas de prensa que Moody´s “no pone en duda nuestra solvencia” sino que estima que deben acelerarse las reformas.

Pero no todas las declaraciones de peso nos avalan, sino que, por ejemplo, Bank of America-Merrill Lynch vincula a Portugal, y en menor medida a España, a que necesiten de la ayuda económica soberana, formada por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional.

La ÚNICA salida que le queda al Ejecutivo de nuestra nación es promover (entre todo el Ejecutivo, muy a nuestro pesar, algo de baja credibilidad), reformas y medidas que reafirmen y optimicen la confianza en nuestro mercado. Pero por el momento, seguimos con el temporal de malas expectativas, crecimiento negativo o cero debido a las duras condiciones financieras, desencadenando en tipo de interés muy elevados.

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